lunes, 21 de agosto de 2017

Finki Krautrock, un festival lisérgico que te transporta a la Alemania mágica y ácida de los setenta

Finki 2017. Con los DeWolff en el escenario. Foto: Eva Ferrera 
En Alemania, concretamente en el bosque de Oden (en alemán Odenwald) se celebra desde el año 1977, de forma casi ininterrumpida, el Finki Krautrock Woodstock Festival. En este macizo montañoso del suroeste de Alemania, existe un pequeño municipio llamado Finkenbach (Rothenberg) con poco más de 400 habitantes en el que se concentran alrededor de tres mil personas venidas de toda Alemania, más algunas pocas desde Francia y las menos de los países del Este. Juntos recuperan el espíritu libre de los antiguos festivales de rock and roll de los setenta con mucha psicodelia, progresivo, krautrock, música étnica, acampada libre y gratuita, sin ni un solo detalle publicitario, muy bien organizado y a precios asequibles.


Cartel del Finki 2017
Tan peculiar festival al aire libre celebraba este pasado mes de agosto de 2017 su 35ava edición y a ella acudieron nuestros intrépidos reporteros del Magic Pop para descubrirte un mundo que parece anclado en el pasado hippie libertario hedonista durante un fin de semana que te transporta a la Alemania lisérgica, verde y contestataria de los setenta. Estas que vas a leer a continuación son algunas de las experiencias que vivimos durante los días 11 al 13 de agosto de 2017, tres días en los que prácticamente no paró de llover aunque eso no impidió que los presentes disfrutáramos  de lo lindo de un cartel en el que había mucho y variado, desde krautrock, psicodelia, a ritmos africanos y jamaicanos pasando por rock and roll, hard rock, blues rock, post-rock, R&B, soul… 

El cabeza de cartel no era otro que el propio grupo organizador, los Guru Guru, banda alemana de krautrock de los setenta, encabezada por su miembro original, Mani, quien a sus casi 77 años aún toca la batería, presenta y dirige todo un festival con una vitalidad encomiable.

Mani Neumeier. Finki 2017. Foto: Eva Ferrera
Del resto de bandas destacaron los Pretty Things (UK) en plena forma, más un carismático y teatral Arthur Brown (UK), así como unos demoledores DeWolff (Holanda) en estado de gracia, entre otras singulares propuestas como los experimentales Jack Dupon (Francia), el sideral combo formado por Neumeier (Guru Guru), Grosskopf (Ashra Tempel) y Kranemann (ex-Kraftwerk), los muy germánicos Samsara Blues Experiment, el afrobeat de Jobarteh Kunda, los ritmos jaimacanos de Ease Up Ltd y la ensoñación post-rock de los suecos Kungens Män. Todos ellos actuaron con puntualidad germánica y   una magnífica sonoridad. No en vano ajustaron grupo a grupo antes de su respectiva actuación, cambiando incluso todas y cada una de los elementos del escenario, baterías incluidas, y sin que nadie protestara ni un ápice, por la inevitable tardanza. Incluso no resultó menos relevante el juego luminotécnico. Y os recuerdo, que estábamos al aire libre y que apenas paró de llover!!!.      

Philippe Prebet. Finki 2017. Foto: E. Ferrera  
Lo más sorprendente del festival no estuvo solo en los escenarios sino también entre el mismo público, incluida la impecable organización. Para empezar, los asistentes nos alojábamos en propias tiendas de campaña, caravanas, coches… ubicados con total libertad y sobrado espacio en los numerosos descampados dentro del mismo municipio. Al tratarse de Alemania, uno puede imaginarse que estamos hablando de campos de tupida hierba convenientemente cortada para facilitar el camping.  La llovizna no nos abandonó casi en ningún momento y, al final, los tractores agrícolas tuvieron que ayudar a más de un coche a cruzar algún embarrado imposible. Pero esos mínimos inconvenientes no importunaron a nadie en absoluto, ni siquiera en el momento de los conciertos en los que no se suspendió ninguna actuación, aunque a ratos lloviera profusamente. Algunos de los asistentes incluso deambulaban descalzos por el barro como si de un nuevo Woodstock se tratara mientras otros quemaban salvia seca ceremonial para aromatizar el ambiente. 

Mani con Groskopff y Kranemann. Finki 2017. Foto: E.F.   
Respecto a la infraestructura el festival, realmente fue muy meritoria. Se distribuyeron por todo el municipio varias y amplias casetas-lavabos para chicos y chicas que se limpiaban regularmente por el personal conservando un estado de salubridad y limpieza sorprendente. Disponías de duchas con piscina por un par de euros. Los habitantes del pueblo se encargaban de atender todos y cada uno de los puestos de avituallamiento. Así, dentro del recinto, tenías un gran espacio donde se podía adquirir con rapidez y eficacia platos de comida local, (guisos de patatas y salchichas preferentemente), otro en el que servían las bebidas (cerveza, sidra local, vino, refrescos, agua, distribuidos en vasos de pinta que al devolverlos te reintegraban un euro), y otro en el que podías tomar café, té, más una suculenta carta de pasteles típicos a cuál más suculento. No faltaron las paradas de ropa, algunas que otra de discos, y abalorios diversos. Por supuesto, hubo registro previo de seguridad sin colas, y múltiples escenas curiosas, dignas de mención, como la inexistencia de vallas publicitarias, ni siquiera de bebidas alcohólicas, así como la presencia de familias completas de hijos a abuelos, con matrimonios de avanzada edad que acudían con sus chubasqueros y sillas plegables, entre muchos jóvenes y no menos señores de más de sesenta años con largas cabelleras, vestidos igual que en los festivales o en las protestas antinucleares alemanas de su juventud durante los setenta. 

Jobarteh Kunda. Finki 2017. Foto. E.F. 
Musicalmente, todas y cada una de las formaciones aportaron alguna que otra excelencia digna de destacar. Los franceses Jack Dupon fueron los encargados de abrir el festival hacia las siete de la tarde del viernes 11 de agosto. Dirigidos por Philippe Prebet (nacido en 1953, figura destacada del underground francés desde los setenta) ofrecieron una divertida amalgama de krautrock étnico, a lo Frank Zappa y Gong, mezclada con poesía vanguardista y ritmos tribales. Les siguieron el combo formado por Neumeier (Guru Guru), Grosskopf (Ashra Tempel) y Kranemann (ex primeros Kraftwerk) quienes hilvanaron secuencias bailables con atmósferas envolventes, a medio camino entre los primeros Can, el ambient, y la música dance de vanguardia.  A continuación los Pretty Things dieron un espectáculo ciertamente memorable, similar al que nos tienen acostumbrados en sus reiteradas visitas a España. Phil May con sus casi 73 años volvió a maravillarnos con su chorro de voz y Dyck Taylor con sus 74 primaveras estuvo muy hábil e imaginativo mediante su guitarra ya fuera interpretando rabioso R&B, ácida psicodelia o primitivo blues. El resto, estuvieron más que correctos, destacando su irreprochable y joven sección rítmica. El repertorio fluctuó entre blues de manual de Robert Johnson, el R&B de sus inicios con temas como “Big Boss Man” o su legendario “SF Sorrows” que el año que viene cumple 50 años. Cerraron el primer día del festival los  Samsara Blues Experiment,  poderoso trio alemán de hard rock con detalles stoner y solos ácidos a cargo de su guitarrista y teclista principal. 

Los Pretty Things en el Finki 2017. Foto: Eva Ferrera
A partir de primera hora de la tarde del sábado 12 de agosto, y hasta las dos de las madrugada aproximadamente del día siguiente domingo, actuaron en primer lugar Jobarteh Kunda, banda alemana formada en los noventa con músicos africanos, caribeños, etc... quienes ostentan un gran prestigio internacional gracias a su suculenta producción afrobeat entre detalles fascinantes de kora, guitarras, saxo, percusión más bailes africanos. Les siguió el numeroso combo germano de música jamaicana, especializada en roots reggae convenientemente fusionado con recursos soul, ritmos funk, y arreglos enérgicos. Tras ellos, ocuparon el escenario del Finki festival, otra de las bandas que más destacaron: el power trio holandés de blues rock psicodélico  DeWolff quienes lograron un directo contundente, ácido y repleto de excelencias instrumentales a cargo de unos inspiradísimos guitarrista, organista y baterista. Los tres nos procuraron unas andanadas de blues rock en esencia tamizado con raíces setenteras y expuestas con solos de antología y ritmos enloquecedores.    

Guru Guru. Finki 2017. Foto: Eva Ferrera
La noche del sábado siguió  con los esperados Guru Guru, banda organizadora que toca en todas las ediciones, en la que milita el reverenciado y próximo Mani Neumeier, quien a sus casi 77 años, se hizo cargo de la batería con una fuerza propia de cualquier joven maestro percusionista. Le acompañan otros músicos como el guitarrista y saxofonista  Roland Schäffer que ya formó parte de los Guru Guru a mediados de los setenta. Su repertorio fue amplio. Repasaron su dilatada trayectoria desde los seminales discos “UFO” y “Hinten” de principios de los setenta, pasando por su “Tango Fango” de mediados de esa década, hasta la actualidad, en una evolución de los ritmos krautrock hacia el hard rock englobando detalles étnicos, lisérgicos y ácidos con el bosque como principal punto de referencia temática y mitológica. No faltaron los disfraces, los juegos de luces, y las secuencias de raga folk.     

Arthur Brown en el Finki 2017. Foto: Eva Ferrera
Tras ellos apareció en escena, el genial Arthur Brown quien a sus 75 años nos sorprendió muy gratamente por el excelente momento de voz en el que se encuentra. Bailó y cantó con un irrebatible y generoso espectro vocal, arropado por una joven como habilidosa banda formada por un potente bajista, un gimnasta teclista, una solvente guitarrista y un perseverante baterista, más una sensual bailarina. Todo un “crazy world”  divertido y emocionante en el que recuperó algún que otro éxito del pasado como su conocido “Fire”, entre versiones curiosas, hasta su más reciente Lp “Zim Zam Zim” (2014). Música entre el cabaret y la psicodelia más juguetona envuelta en una puesta en escena diseñada al milímetro con cambios sucesivos y sorprendentes de vestuario. Para acabar, la banda sueca de post-rock, raga y sicodelia, Kungens Män nos ofrecieron largos y condensados temas de entre quince y veinte minutos, como los incluidos en su último trabajo hasta el momento “Bränna Tid” (2017). 

Vista del recinto del Finki por la mañana. Foto: Eva Ferrera  
De este modo, finalizaba un festival de fin de semana que, tras carca de cuarenta años de existencia, sigue aún vigente reivindicando, en un paraje fascinante, el espíritu libre de los legendarios encuentros hippies y sicodélicos de finales de los sesenta a los setenta, sin necesidad alguna de recurrir a la publicidad, sin postureos que valgan, con precios razonables, buena música, bien sonorizada, entre servicios confortables y limpios. Un mundo de ensueño ya casi desaparecido de la faz del rock and roll que constituye toda una experiencia musical y social en plena libertad, con olor a salvia, bebiendo Applewine, en el corazón de Odenwald: los legendarios bosques alemanes donde crecen las setas alucinógenas que constituyen la mascota de tan acogedor y lisérgico encuentro, gentileza del gran Mani, toda una divinidad, para la inmensa mayoría de los asistentes al Finki Krautrock Woodstock festival.   

Todas las fotos son de Eva Ferrera (Ivy Lot_):

Detalle del público
Guru Guru
Arthur Brown y su banda
Jack Dupon

Psicodelia con cajón,violín y wah wah al mediodía


Nos deja Sonny Burgess, leyenda del rockabilly

Sonny Burgess 
Albert Austin “Sonny” Burgess nació el 28 de mayo de 1929 en Newport, Arkansas, y falleció el 18 de agosto de 2017 en Little Rock, Arkansas. Cantante, compositor y guitarrista es toda una leyenda del rockabilly.  Formó parte de los Rocky Road Ramblers, creó los Pacers como banda de acompañamiento y debutaría en 1956 con el sencillo “We Wanna Boogie” editado por Sun records. En 2002 entró a formar parte del salón de la fama del rockabilly.

Burgess nació en una granja cerca de Newport, Arkansas. Se graduó de en el instituto de secundaria de Newport en 1948. En los primeros cincuenta actuó en salones de baile y bares de Newport.  Burgess acompañado por Kern Kennedy, Johnny Ray Hubbard y Gerald Jackson formaron una banda de boogie-woogie llamada Rocky Road Ramblers. 

En 1954, tras su periodo militar, Burgess reformó la banda llamándolos Moonlighters tocando con regularidad en el Silver Moon Club en Newport. Aconsejado por el productor Sam Phillips, el grupo creció convirtiéndose en los Pacers con Kennedy al piano, Hubbard al contrabajo, Russ Smith a la batería, Joe Lewis a la guitarra y Jack Nance a la trompeta, siendo uno de los pocos grupos de rockabilly en llevar este instrumento de viento.  

Sonny Burgess 
El primer disco de la banda fue "We Wanna Boogie" editado por Sun Records, en Memphis en 1956, a unos 80 kilómetros al sureste de su lugar de nacimiento. La otra cara era "Red Headed Woman". Ambos fueron escritos por Burgess. Durante el resto de los sesenta siguió grabando sin excesivo éxito y disolvió el grupo en 1971 aunque volvería con el auge del revival. En 1969 salió el Lp “Country Rock” con Bobby Crafford al que siguieron otros “The Old Gang” (1976), “Spellbound” (1992), “Gijon Stomp” (2009), “Everybody´s Rocking Again” (2011), “Live At Sun Studios” (2011) más “Ain't Got No Home” (2017).


Burgess fue incluido en el Rock and Roll Hall of Fame de Europa en 1999. Su banda, llamada ahora The Legendary Pacers, ofreció varios conciertos y sacó un nuevo álbum  “Still Rockin 'and Rollin” en 2000. El grupo fue instalado en 2002 en el Salón de la Fama del Rockabilly. Burgess dirigió también un programa de radio semanal llamado “We Wanna Boogie” con el presentador June Taylor. 

Documento sonoro: 

Sonny Burgess y su "We wanna boogie". 

domingo, 20 de agosto de 2017

Fallece el músico nigeriano, Segun Bucknor

Bertram Olusegun "Segun" Bucknor nació el 29 de marzo de 1946 en Lagos, Nigeria, donde falleció el 11 de agosto de 2017.   Fue uno de los músicos más destacados de la década de los setena con un legado muy importante editado entre 1969 y 1975, siendo con Fela Anikulapo Kuti una de las grandes figuras del sonido Afrobeat.  Formó parte de los Hot Four, y creó  The Soul Assembly  quie se convirtieron en Segun Bucknor & His Revolution.  Desde mediados de los setenta hasta muy recientemente se dedicó al periodismo.  

Nació en una familia de músicos que le enseñaron la guitarra y el piano a los 9 años. En 1964 formó parte de The Hot Four.  Tocaba la guitarra y el órgano. El resto de la formación eran Mike Nelson Cole, como líder, y Sunmi Smart Cole, a la batería. Estudió en la Universidad de Columbia (Nueva York) la carrera de etnomusicología.  

A su vuelta a Nigeria creó la banda The Soul Assembly pero no cuajó su sonido soul con lo que se centró en sus propias composiciones más relacionadas con la tradición musical de su país. Creó Segun Bucknor & His Revolution, banda que  destacó por su brutales líneas de funk y unas canciones de enorme contenido político, inédito hasta la fecha en su tierra. Empezaron grabando  "Lord Give Me Soul" o "I Will Love You No Matter How".


En 1970 publicó un álbum llamado “Son of January 15th” (por el 15 de Enero de 1967, fecha del asesinato y golpe de estado contra Abubakar Tafawa Balewala, líder nigeriano. Un disco que recoge casi todos sus grandes éxitos en temas como “Sorrow, Sorrow, Sorrow”, “Poor Man No Get Brother” o “Who Say I Tire”, título genérico de la recopilación dedicada a Segun, editada por Vampisoul. Varios factores, entre ellos la persecución política, hicieron que Bucknor cesara su carrera musical en 1975. Se dedicó al periodismo, escribiendo sobre la corrupción política durante las décadas posteriores. 

Documento sonoro: 

La banda de Segun Bucknor en directo en 1971


Uno de los temas de este grande del Afrobeat, Segun Bucknor.

  

jueves, 17 de agosto de 2017

Fallece Benard Ighner, compositor, multinstrumentista, y cantante de jazz y soul

Benard Ighner
Benard Ighner  nació el 18 de enero de 1945 en Houston, Texas, donde falleció el 14 de agosto de 2017 a consecuencia del cáncer. Cantante, compositor, arreglista, ingeniero de sonido y productor, tocaba el piano, guitarra, bajo, batería, saxos, flauta, entre otros instrumentos.  Sus dos hermanos Keith Ighner y Sandy Ighner también son cantantes y compositores.  Entre sus mayores éxitos está el tema "Everything Must Change", una de las grandes canciones de soul de los últimos cincuenta años.

Durante los setenta y ochenta grabó varios álbumes en varios sellos y trabajó con artistas como Sarah Vaughan en discos como “Let It Live - Sarah Vaughan Sings 'One World One Peace'”  y Marlena Shaw.  En 1978 editó el álbum “Little Dreamer”.  Bednard interpretó en 12974 el tema “Everything Must Change” en el disco de Quincy Jones, “Body heat”. La canción fue versionada docenas de veces por artistas como Nina Simone, George Benson o James Ingram, entre otros.   

Documento sonoro: 

"Everything Must Change" a cargo de Benard Ighner con Quincy Jones.

Muere el compositor y cantante de country pop, Glen Campbell

Glen Campbell
Glen Travis Campbell nació el 22 de abril de 1936 en Billstown, Arkansas, y  falleció el 8 de agosto de 2017 en Nashville, Tennessee. Cantante, guitarrista y compositor, así como actor y presentador de televisión,  interpretó varios géneros como rock and roll, pop, folk, destacando en el country pop por temas como “By the Time I Get to Phoenix”.  Entró a formar parte del Salón de la Fama de la Música Country en el año 2005.

Glen Campbell
Glen nació en el seno de una familia numerosa y humilde. Fue el séptimo hijo de un total de doce. Por influencia de su tío comenzó a tocar la guitarra y a los 18 años formó parte de The Western Wranglers. En 1958 emigró a Los Ángeles y se convirtió en músico de sesión colaborando con Nat King Cole, Bobby Darin, Ricky Nelson, Nancy Sinatra, Merle Haggard, Ronnie Dove, Phil Spector, The Monkees, Elvis Presley, Frank Sinatra, Dean Martin, The Association, Jan and Dean y The Mamas & The Papas.  Trabajó con Elvis Presley en la grabación de la banda sonora de la película "Viva Las Vegas" en 1964 y formó parte de The Champs a los que dejó en 1961. Le contrató Crest Records,  subsidiaria de American Music, y sacó su primer disco en solitario, "Turn Around, Look at Me". Formó parte de Gee Cees con  componentes de los Champs y estuvo en los Beach Boys substituyendo a Brian Wilson, ausente por enfermedad, en la gira de 1964 a 1965, participando en la grabación de “Pet Sounds”.

Glen Campbell
También aparece su nombre en las partituras de "Strangers in the Night" de Frank Sinatra o en "You've Lost That Lovin' Feelin'" de The Righteous Brothers, y en "I'm a Believer" de The Monkees. Por otra parte estuvo en el grupo de estudio The Wrecking Crew con Hal Blaine, Carol Kaye, maestros que tocaron en gran parte de los éxitos de los sesenta.

En solitario grabó también "To Late to Worry", "Too Blue to Cry" y "Kentucky Means Paradise" con la banda The River Boys. En 1962 firmó con Capitol Records y sacó dos discos instrumentales más otros cantando durante los siguientes cinco años con temas de Brian Wilson, “Guess I'm Dumb” en 1960 y de Buffy Sainte-Marie, “Universal Soldier”. Sin embargo no llegaría a conseguir gran éxito hasta su "Gentle On My Mind" escrito por John Hartford y sobre todo con "By The Time I Get To Phoenix" en 1967, más "I Wanna Live" y "Wichita Lineman" en 1968.  Ganaría dos premios Grammy por "Gentle On My Mind" y por "By The Time I Get To Phoenix".

Glen Campbell
A finales de los sesenta sacó varios temas escritos por Jimmy Webb. Años más tarde editaría un álbum llamado “The Songs of Jimmy Webb" lanzado en 1974. Por otra parte en 1969, Campbell aparecería con John Wayne en la película Valor de Ley, donde cantaba la canción "True Grit" de Elmer Bernstein y Don Black, nominada al Globo de Oro y al Oscar.


Durante los setenta se dedicaría a la televisión y consiguió otros éxitos como "Rhinestone Cowboy", "Southern Lights" y "Sunflower".  En los ochenta siguió cosechando buenos puestos en las listas con canciones de country como "Faithless Love", "A Lady Like You", "Still Within The Sound Of My Voice" y "The Hand That Rocks The Cradle"con Steve Wariner.  Durante esa época tuvo problemas con adicciones y a finales de los ochenta lo superó y consiguió de nuevo repercusión con temas como "She's Gone , Gone, Gone" y "Jesus and me".  En 1994 se publicó su autobiografía "Rhinestone Cowboy". Durante los dos mil tuvo problemas con la justicia por conducir ebrio y siguió actuando hasta muy recientemente manteniendo el status de estrella norteamericana del country.   

Documento sonoro: 

Glen Campbell y “By the Time I Get to Phoenix”


miércoles, 16 de agosto de 2017

“Nummer Zwei”, segunda y magistral entrega discográfica de todo un genio del powerpop, Coke Belda

Portada
En Coke Belda confluyen muchos factores a tener en cuenta: una enriquecedora experiencia, unas magníficas influencias, y una pasión indiscutible por la música. Sin lugar a dudas, en nuestra escena, con esas tres cualidades encajarían unos cuantos artistas importantes. Ahora bien, además se da la circunstancia de que, la misma persona, crea, interpreta con todos los instrumentos y se graba temas de pop propios absolutamente memorables y maravillosos, dignos de figurar en la selección de las mejores canciones de la historia, y esa coyuntura le convierte en algo más que en un multinstrumentista al uso. Estamos ante un auténtico genio de la canción perfecta que, en los últimos tres años, ha sacado dos fabulosos discos.  Un creador que debería figurar, por derecho propio y sin condescendencias, entre los mejores del powerpop a nivel internacional y de todos los tiempos. Un músico y compositor, originario de Valencia aunque por cuestiones laborales ha residido en Madrid,  Stuttgart y en estos momentos en Pittsburgh, que en nuestro país pasa tan inexplicablemente desapercibido que es de vergüenza propia y ajena. Por suerte, contamos con sellos como Rock Indiana que apoyan a grandes como él; un Coke Belda magistral que, por cierto, acaba de terminar un nuevo disco. En esta ocasión será de versiones de la primera etapa de los Bee Gees con un toque de powerpop. A la espera de tan apetecible propuesta, nos recrearemos en su segundo álbum , editado en 2016 con el título de “Nummer Zwei”, del que aún hoy en día seguimos escuchando con sumo placer, reverenciando todas y cada una de sus exquisitas canciones.         

Trayectoria

Coke Belda.  Foto de su facebook 
El valenciano Coke Belda ha formado parte de bandas como el dúo Coque Roque, (tributo a Jellyfish, The Rembrandts, The Posies, Toy Love, Squeeze, Roxy Music..)Los Relevos, Delco, o The Bitters (banda tributo a los Beatles). Actualmente reside en Pittsburgh (Estados Unidos) por razones laborales, tras su estancia en Stuttgart, ciudad alemana desde la que nos presentaba el disco que ahora te comentamos. Debutaba en solitario con “Coke Belda 1”, álbum de 16 canciones que editó en 2013 Rock Indiana en cd (ya agotado), en el que contó con la colaboración puntual de Guille Belda, Roque Esteban, José Manuel Simón, Pepe Esteban, David Wiergo, y Jimena Belda, su hija, a la que dedica un tema. Fue masterizado por Anders Hellgren de The Merrymakers en Music In The Making, Estocolmo.  Un disco con toques de pop psicodélico, de excelentes melodías, y una carta de presentación ciertamente inmejorable. El sello You are The Cosmos incluyó en su recopilatorio de canciones con guitarras de doce cuerdas su tema "Hold Me Tight", siendo el único artista español seleccionado (+ info).  

Este segundo álbum fue grabado principalmente en su casa de Stuttgart, menos algún detalle en el Naika Studio de la misma ciudad con Flo König como ingeniero y en los Ashfield estudios con Carlos Ashworth en Madrid. Fue mezclado por Coke y Anders Hellgren en Music in The Making . Todas las canciones son de Coke excepto “Miss you & Where I am” escrita con David Myhr (The Merrymakers).  En la composición ha contado con la colaboración de Edu Olmedo, David Borja y David Wiergo. Toca todos los instrumentos. De forma puntual Javier Polo y Pepe Esteban tocan el bajo, Chris Breuch a la batería, David Myhr canta y toca teclados, y David Wiergo añade un solo de guitarra. La foto de la portada con Coke sumergido en el agua hasta el cuello es de Verónica Alcázar. En el interior se incluyen otras tantas fotos similares de otras tantas personas formando un acuoso collage.    

Las canciones

Coke Belda con Alan Haber. Foto de su facebook
El disco arranca con la precisa y emocionada presentación radiofónica de Alan Haber de Pure Pop Radio, conocido musicólogo y experto en powerpop, cuya reseña del disco se incluye en la hoja interior del Cd. Le sigue “Rainbow” con esa entrada triunfal de guitarra y armonía vocal. Le sigue un tema perfecto, de envolvente melodía y ritmo calibrado con el corazón. Arreglos luminosos en los que participan teclados, guitarras, y la sensacional voz principal, envuelta en coros, dan muestras inequívocas de este sensacional compositor e intérprete.  A continuación nos ofrece “You're not in love”, otra maravilla de canción que incide en la capacidad innata de su autor para dar vida, con formas sinuosas, a temas únicos, descomunales, llenos de excelentes recursos. En este caso, tras un marcado acceso rítmico, trenza punteos bien definidos, introduce leves pero consistentes cascadas de acústica, detalles de teclados y alguna cinta al revés, cambios de ritmos consistentes, y un marcado bajo. Movimientos sonoros que arropan a la voz principal en ese dialogo sensual con el infinito vaivén del alma para recrear  los deseos del amor.  El siguiente corte se titula “About you”, excelente combinación de melodía y ritmo precedida por unos teclados atmosféricos que nos transportan a la belleza inconmensurable de una canción que te pondrá los pelos de punta mediante un excitante juegos de voces indescriptibles sobresaliendo entre fraseos instrumentales no menos maravillosos.  Con “Hold me tight”, despierta el Coke más poderoso, con ritmos perseverantes y una melodía singular. Toda una coquetería musical que invita al baile, pero también a la imaginación, al deseo de compartir, a la felicidad en suma. El estribillo reafirma todos los valores armónicos como en los mejores temas de powerpop de todos los tiempos.

Artwork de su segundo disco
“Songwriting” titula el siguiente corte, un sorprendente tema que golpea con certeza con ese ritmo tan acentuado sobre el que la línea melódica crece hasta apoderarse de todas las neuronas, inundándonos en un mar de placer en el que cierras los ojos y te encuentras en la gloria saboreando todos sus compases de múltiples sabores.  Le sucede “Another ****ing song”, tema suculento que marca el meridiano del disco mediante secuencias de guitarras pop y coros popsike con ritmo new wave, generando una ambientación sonora única en la que la voz solista se encarga de aportar los detalles de personalidad que distinguen la habilidad de este gran músico, incluidos momentos instrumentales que crecen hasta lo desconocido con un halo lisérgico y unos agudos maravillosos.   

Coke en vivo. Foto de su facebook 
“Glue” reafirma la facilidad de Coke para crear canciones emotivas, en este caso con un tempo calmado en el que van adquiriendo sentido arreglos enternecedores con punteos imaginativos, magníficos fraseos de teclados, efectos de cuerda, y coros que enaltecen la voz principal.   Mediante “Miss you”, se endurecen las formas con distorsiones aunque sigue prevaleciendo los valores propios de una melodía conmovedora que transita con facilidad, dando pasos seguros que desembocan a ese estribillo estelar repleto de amor.  No falta aquí un buen solo de guitarra eléctrica que incide en el poder persuasivo del tema que acaba despegando más  allá de lo previsible. Le sigue “Mustard trees” con su cautivadora concepción rítmica, sus detalles electrónicos y, una vez más, sus preciosas armonías y su aguerrida guitarra. Un amplio abanico de recursos que te atrapará a poco que les prestes la más mínima atención.

Coke con la acústica. Foto de su facebook  
Llegando a las últimas canciones del disco, nos entusiasmamos con ese “Where I am”, la enésima exquisitez de este trabajo, en esta ocasión creciendo del silencio con detalles ácidos que preludian un combinado de voces, guitarras ofreciendo cobertura y segundas líneas argumentales, más un ritmo preciso repleto de sensaciones a flor de piel.  Montañas de detalles cariñosos que van del folk al pop, y que se conforman con una sonoridad amplia, generosa, estimulante, que invita a la ensoñación, y que te sorprende con cambios de registros inesperados. En “It shines for you”, nos encontramos al Coke más beat, jugando con las referencias, adaptándolas a su universo creativo, con múltiples ejemplos de guitarras, desde los trenzados a los golpes de efecto.  Y con “Getting late” recurre a sus afinidades psicodélicas con secuencias demoledoras, solos desbordantes, avanzando con una seguridad demoledora, rompiendo los esquemas concebidos a su antojo, ofreciéndonos muchas canciones en una sola. Finaliza el álbum con “Everybody needs”, canción tranquila, onírica, que se desliza como la seda, entre arreglos sencillos tremendamente efectivos a los que se añade una soberbia guitarra descargando una sonoridad ácida que completa y, a su vez, engrandece el suntuoso  motivo principal.  No faltan tentadores juegos electrónicos con los teclados y, por encima de todo, esa maravillosa voz tan afinada, articulada y pasional a cargo de este descomunal Coke que se rodea de secuencias de cuerda, teclados, guitarra, segunda voz y percusión solemne para cerrar este álbum como una auténtica obra maestra que es a todas luces.  

Reflexión final


Coke Belda. Foto de su facebook 
Desde la primera escucha del segundo disco de Coke Belda, uno se siente ya inconmensurablemente confortado ante tan admirable muestra de creatividad musical, con o al margen de clasificaciones ad hoc.  Tras las siguientes escuchas, consecuentes a la adicción que te procurará su belleza melódica y su pulcritud rítmica, vas a ser consciente, sin tapujos que valgan, que tienes en tus manos uno de los mejores discos de pop no solo del año en que se editó, 2016, sino que muy probablemente de todos los tiempos.  Estamos ante un ejemplo fehaciente que nuestra escena cuenta con algunos de los mejores creadores actuales, grandes músicos capaces de todo, hasta de lo indecible y que, lamentablemente, pasan desapercibidos, logrando reafirmar con su admirable trabajo, casi totalmente en solitario, que la exitosa actualidad musical de estos tiempos resulta, a su lado, extremadamente mediocre y prescindible.  En sus canciones no falta ni sobra nada. Todo, absolutamente todo, desde el más mínimo detalle adquiere sentido para dar forma a una obra que se nos antoja perfecta, memorable, y digna de todos los elogios posibles. Indudablemente,  Coke Belda  seguirá trabajando en nuevos y sorprendentes trabajos, bien sea con canciones propias o mediante adaptaciones como el disco que ahora tiene entre manos en el que versiona en clave de powerpop a los Bee Gees y que saldrá a la calle próximamente de la mano de una discográfica imprescindible como es Rock Indiana. Del sistema con sus débiles mainstream, cacareados por los insufribles e ignorantes mass media, no espero nada;  pero de ti, amigo o amiga lectora, sí. Creo que te mereces disfrutar de uno de los más grandes compositores e intérpretes de pop como es Coke Belda y en Rock Indiana disponen de copias de su tan maravilloso disco.   

Notas: Puedes escuchar las canciones aquí y adquirir una copia del Cd aquí.  


martes, 8 de agosto de 2017

Hay un Trío Mudo cuya música hace temblar el aire con poemas de Leopoldo María Panero y otros genios

Portada
Trío Mudo acaba de auto editarse una segunda entrega de su tetralogía de poemas musicalizados de Leopoldo María Panero et alter. En esta ocasión repite Javier Corcobado  y añaden obra de Rafael Pérez Estrada, Gerald Brenan, y José Manuel Hidalgo.    En total nos ofrecen  11 sensacionales y escalofriantes canciones que transgreden las leyes de la absurda cotidianidad, al margen de lo previsible y en contra del costumbrismo  de esta sociedad mediocre que nos toca sufrir. Un trabajo poético único que se nos antoja un remedio infalible contra toda tontería propia de papanatas , incluido cierto “underground” de postín.  Entre sombras inquietantes,  arreglos meticulosos que arañan  los sentidos y procuran un placer indecible, nos hallamos ante un tratado enciclopédico de la auténtica trasgresión lírica y musical contemporánea. Los temas han sido de nuevo grabados en los esenciales Hollers Analog Studio de Málaga, arropados en un original artwork a cargo de Manolo Luque quien conecta al Goya más hiriente con el Panero siempre turbador. De paso nos acercan a otros poetas no menos imprescindibles en ese arte milenario de alterar la percepción conformista del mundo. Sin lugar a dudas, se trata de un proyecto impresionante ideado por dos músicos descomunales,  Antonio Acién y Damián Fernández, capaces de dar vida a unas canciones que conforman un universo en el que emergen las emociones más salvajes tratadas con suma entrega existencial. Parafraseando uno de los versos de Panero, incluidos en esta segunda entrega: “Hay un Trío Mudo cuya música hace temblar el aire”.           

Trayectoria

Trío Mudo. Foto de su facebook 
El proyecto malagueño Trío Mudo nace en 1994 tras la disolución de 713avo Amor, con Antonio Acién (guitarra), Juan Baca (Bajo) y Emilio Salvatierra (Batería) al que le sustituirá Damián Fernández un año más tarde. Inicialmente, su propósito es musicalizar poemas de Leopoldo María Panero, Javier Corcobado y José Luís Moreno Ruiz, pero finalmente quedó como grupo instrumental hasta 1997. En 2015 retoman el proyecto primigenio Antonio Acién (guitarra y voz) con Damián Fernández (Batería y percusión. Gastsmans. Sr. Chinarro. Tupelo ). Si quieres más información sobre el primer volumen de esta tetralogía completa, con más de cuarenta poemas musicalizados, puedes encontrarla en este blog entrando aquí. Del tema "Entre dos rieles" (poema de Javier Corcobado) el artista malagueño Saul Wes realizó una videocreación que puede visionar aquí.

Artwork
 “Trío Mudo - Vol. 2” contiene versos de Leopoldo María Panero (Madrid, 16 de junio de 1948 – Las Palmas de Gran Canaria, 5 de marzo de 2014), Javier Corcobado  (Frankfurt, 30 de julio de 1963) y añaden obra de Rafael Pérez Estrada (Málaga, 16 de febrero de 1934 - Málaga, 21 de mayo de 2000), Gerald Brenan (Sliema, Malta, 7 de abril de 1894 - Alhaurín el Grande, Málaga, 19 de enero de 1987), y el poeta malagueño José Manuel Hidalgo.  Fue grabado, producido y masterizado  entre abril y mayo de 2017 en Hollers Analog Studio de Málaga, por  Máximo Ruiz Bandera quien se encarga de las mezclas con Trío Mudo.  El diseño gráfico ha sido ideado por Manolo Luque. El Cd tiene forma de pequeño libro y en la portada se puede ver el grabado nº 51 de los Caprichos de Francisco de Goya de un total de 80 estampas de los, el aguafuerte "Se repulen” que se publicó en 1799. En este caso, según el manuscrito que se encuentra en la Biblioteca Nacional,  “los empleados que roban al estado, se ayudan y se sostienen unos a otros. El jefe de ellos levanta erguido el cuello, y les hace sombra con sus alas monstruosas”.    Trío Mudo sigue entrelazando la obra poética de Panero con la gráfica de Goya buscando esa “forma de cambiar más bien la visión del mundo como individuos libres”, tal y como señalaba el poeta.  Colaboran en “Amore” con sus voces Oscar Maldonado y Plácido Fernández, y Manolo Luque en la conceptualización formal del cierre del disco con “Haiku”. Se trata de una pequeña serie limitada y numerada de 99 CD's en caja digipack formato dvd con libreto de poemas. 

Las canciones

Trío Mudo. Foto de su facebook 
El disco empieza con  “Amore”, de Hidalgo, interpretando “un drama tragicómico” en el que “me falta la luz y me sobra tempestad”. Musicalmente, nos arrebatan con entrada de batería a la que se suma la fulminante guitarra dando cobertura a la voz peculiar, corrosiva, y a la par “tragicómica”. Juntos desenredan una melodía poderosa, con aires aflamencados, furia punk y la oscuridad escrutable del hard blues.  Sigue con “Perdido”, de Panero, un momento existencial que pone los pelos de punta por su sinceridad: “Si no es ahora ¿ cuándo moriré?... si no es ahora que aúllan los lobos de la muerte”. Gigantesca andanada de guitarras salvajes repiqueteando como castañuelas siniestras acompañadas de esa percusión absorbente que nos atrapa con una facilidad pasmosa.  Una maravilla lisérgica que aguanta palos como catedrales mediante  cambios de ritmo que emborrachan de pasión.    

A continuación nos ofrecen "Annabel Lee", también de Panero, versos amorosos en los  que se hace referencia a la protagonista del último poema completo compuesto por Edgar Allan Poe quien trata la muerte en forma de una hermosa mujer. Panero aporta imágenes tan sensacionales como “una lágrima cayó del cielo disolviendo como un ácido el cuerpo que temblaba de mi hermosa, y pálida Annabel Lee”.  Los arreglos de Trío Mudo aportan un trenzado de punteos fabulosos con riffs inigualables entre ritmos latinos bien hilvanados por estos dos grandes músicos. Con "Él pensaba que era joven", de Brenan, el dúo pone todo su arte para musicalizar otro poema en el que la muerte tiene un papel protagonista compenetrándose con el amor: “arreció un dolor lejano… hasta golpear corazón y sesos. Tres días y ya estaba muerto”.  

Trío Mudo. Foto: Alfonso A.
Le sucede “La rosa estropeada de Judas”, de Corcobado. Un poema donde “la noche se desliza bajo su ajada chistera llenando de áspera luz su herida belleza”. Aquí la guitarra se rompe en mil pedazos emanando en una cascada de sonido respaldada por la perseverante batería con ese “seco llanto” que “brota del silencio” con ese final tribal de percusión siniestra al paso templado entre efectos de distorsión. 

La segunda mitad del disco empieza con “La rosa de Mallarmé”, de Panero, espeluznante tema de secuencias ácidas, aguerridas, en las que “contra el fuego de mi mano está el latir de mi honda boca”. Sensacional adaptación musical de este poema “en el aire del blanco horror”. Arreglos lisérgicos zapatean hasta ese colosal “Spiritual”, también de Panero, en el que el dúo descerraja ritmo y melodía para ofrecernos una peculiar mezcla de dos poemas del maestro.  Por una parte,  una plegaria a Dios y por otra esa jauría de perros que manda el amo para perseguirnos por ser diferentes.

Seguimos con otro poema de Panero “Le Bon Pasteur”, y en este caso envuelto en una sensual combinación de original riff de guitarra con percusión envolvente. “Es duro el trabajo de la pesadilla” nos cuenta el poeta.  Hacia el final nos encontramos con “Suceso”, de Pérez Estrada, con una hiriente puesta a punto de un Trío Mudo atesorando mil y una formas tan diferentes como conmovedoras de arrancar de la guitarra un fraseo que pone los pelos de punta entre el percutir del parche que aporta dureza a esos momentos obsesivos de una tremenda belleza. Aquí el poeta nos describe la escalofriante sensación previa a “la noche infinita” (la muerte) donde todo es oscuridad menos el ángel y el puñal que sostiene.   

Detalle del grabado de Goya
A continuación, nos topamos con “Suave como el Peligro”, donde se reafirma el enorme talento de Panero que, en manos de este imaginativo dúo,  refulge hasta lo inimaginable entre guitarras que perforan prejuicios y batería que sostiene el tempo del alma con una combinación exquisita de recursos.   Juntos realzan  el valor del amor “qué es un pensamiento …como el peligro de vivir de nuevo”.  Finaliza el disco con el fascinante “Haiku” que dice “Te ofrezco en mi mano los sauces que no he visto”, diecisiete sílabas realmente precisas y embriagadoras arropadas por un movimiento sensual a cargo de este asombroso, de principio a fin, Trío Mudo.  

Reflexión final

Damián y Antonio. Trío Mudo 
Si en su primer entrega nos habían ofrecido ya un trabajo artístico asombroso, único y revolucionario, el volumen II de estos poemas musicalizados de Lepoldo María Panero et alter, contribuye a consolidar una tetralogía que está llamada a ser una de las más suculentas y sobrecogedoras experiencias musicales y poéticas del rock and roll.  Trío Mudo no solo domina como pocos un espacio creativo propio sino que ha sido capaz de amoldarlo al de otros genios como el mencionado Panero,  Javier Corcobado, Rafael Pérez Estrada, Gerald Brenan, y José Manuel Hidalgo, dando incluso al oyente la posibilidad de fabular que tan emocionantes  poesías hubieran podido ser imaginadas para ésta y no otra música. 

El Desencanto. Leopoldo María, Felicidad Blanc, y Michi Panero
El dúo añade en este segundo volumen, a modo de postludio, el audio de una escena de la película “El Desencanto”  (1976) de Jaime Chavarri en la que el poeta incide, con la sabiduría que le caracterizaba, que su fracaso personal le resulta la más resplandeciente de las victorias. No hay tema más recurrente en el arte que el papel del fracaso como punto de inflexión en la vida de cualquier creador. Al margen de vacuos consejos de autoayuda, al menos aquellos que no van más allá de indicaciones para relamerse las heridas, es cierto que el éxito puede llegar a ser muy perjudicial para el artista porque invita a repetir los esquemas con los que se han conseguido los laureles mientras que el fracaso es un reto a la inventiva.  Y en esa evidencia, que puede no servir para nada pero que igual nos ayuda a entenderlo todo, al menos para no ser tan exigentes con nosotros mismos, se encuentra lo mejor del arte de todos los tiempos, donde cabe sin fisuras y en un lugar destacado, este magnífico proyecto que te hemos reseñado. Un espacio vital en el que Trío Mudo (con Haiku final de diecisiete sílabas aplicando la sinalefa): “Te ofrece con genio musical otra percepción del mundo”.    

Nota: puedes escuchar los tres primeros temas en el bandcamp. El digipack DVD, de cartón, con reproducción de la lámina de Goya, Cd y libreto de poemas se puede solicitar por 11 euros a triomudo@hotmail.com